sábado, junio 27, 2009

PASION DE BUITRES


(Especial para Un Pasquín)

Hay que reconocer, aunque les duela a los terroristas
que reniegan de Pasión de Buitres,
que cuenta con todos los juguetes
pa’ mantener embobada a la tele audiencia.

La paaaaaatria, así con esa “a” alargadita y cadencia destemplada, cada día se parece más y más a una telenovela. Igual que en cualquiera de nuestras telenovelas todos los espectadores saben quién es el malo, cuál es la maldad que acaba de hacer, cuál va a ejecutar enseguida y cuál está tramando. Pero, como en cualquier telenovela que se respete, ninguno de los protagonistas logra descubrirlo, razón por la cual la telenovela es un éxito.

Cuando los actores de reparto desenmascaran al malo la telenovela se nos acaba de una. Y no, lo bueno de estos dramononones, para quienes invierten la platica en ellos, es que duren, duren y duren. Ese es el caso de la telenovela que bien podríamos titular Pasión de Buitres, que mantiene embobados a la mayoría de la tele-peonada de esta desventurada Jinca. Mientras los peones hacen fuerza para que sorprendan al malo con las manos en la masa, los libretistas se encargan de que parezca que sí, que en el próximo capítulo se va a descubrir pero… que pase algo que lo impida. Así funciona nuestra telenovela.

Pasión de Buitres, que cuenta con un elenco estelar, se lanzó hace casi ocho años y nunca, nunca, ha tenido una audiencia inferior al 49%. Fenómeno de popularidad al que ningún productor renuncia fácilmente. Así que alargarla es la consigna de quienes han invertido el billetico en ella y han visto cómo sus pesos se multiplican hasta alcanzar cifras que a Sumercé no le caben en la cabeza.

A Sumercé le da cierta pena (de dolor) dejarle saber a la casi siempre ingenua tele audiencia que Pasión de Buitres, como todos los dramatizados, es un negocio y se comporta como tal en todas sus esferas. Pasión de Buitres cuenta con unos inversionistas (productores) que contrataron un grupo de libretistas para que escribieran una idea original de dicho grupo. Luego estos mismos inversionistas, que tienen su billetico aquí y allá, asignaron la producción (realización) a varias de sus empresas. Una de ellas se hizo cargo de escoger a los actores que interpretarían a los personajes principales, al director, maquillador, vestuarista, gerente de medios, asesor jurídico y uepá je, arrancó la grabación y emisión de la gran telenovela.

La peonada recibió con ardor desconocido el lanzamiento de Pasión de Buitres. En el primer capítulo pasó de todo. A más del 70% le encantó y al resto, por no gustarle o criticarla, se les acusó de tener actitudes terroristas que tendían a liquidar el acierto de la gran súper producción de Tele-Jinca.

Y es que hay que reconocer, aunque les duela a los terroristas que reniegan de Pasión de Buitres, que cuenta con todos los juguetes pa’ mantener embobada a la tele audiencia. Intérpretes capaces de transmitir ternura, odio, respeto, amor en sólo cuestión de segundos y líneas argumentales que no se le ocurrirían ni a Félix B. Caignet.

En Pasión de Buitres, como su nombre lo indica, ha pasado y puede pasar cualquier cosa. Hay muertos, bala, desarraigados, chuzadas telefónicas, helicópteros que se accidentan mientras transportan antagonistas que en principio eran socios de los protagonistas; helicópteros que rescatan secuestrados; rezada en el aeropuerto; intentos de rescate que terminan en tragedia; ministro de relaciones exteriores cuyo mérito para ocupar el cargo fue haber logrado escapar de sus captores; ministro de justicia investigado por la propia justicia; gringos secuestrados y liberados; humildes profesores llorando en la principal plaza de la Jinca por su hijito secuestrado, que de gringo no tiene ni un pelo, implorando al Patrón un acuerdo para su liberación y víctimas que se quedan viendo un chispero porque sus victimarios son extraditados.

A lo anterior hay que sumarle reuniones semanales con la peonada transmitidas en directo por TV- Jinca y Radio-Jinca donde el Patrón, con su arte de magia, traslada a terceros cualquier responsabilidad que él o su combo tenga en las carencias del pueblo. Si esto aburre a la tele audiencia se descubre que el par de niños del Patrón se han convertido en visionarios empresarios capaces de obtener utilidades del 3000%, gracias a inversiones realizadas en terrenos que en menos de lo que canta un gallo, por decisiones de capataces del Patrón, triplicaron su valor.

Cualquier amenaza de caída del raiting es combatida a punta de gritos. El método ha probado ser infalible. Un grito del Patrón y el raiting se dispara (sube). Es así como el Patrón —considerado el más frentero de los frenteros— grita detrás de un micrófono llamando narcofascinerosos, terroristas, cobardes, a los alzados en armas que tienen secuestrados a policías y soldados por quienes sus familiares imploran un acuerdo. De los gritos se pasa a los susurros para hablar de las visitas de los narcos a Palacio y de las investigaciones y acusaciones que se hacen al director del servicio de inteligencia que depende del Patrón.

Como línea dramática central se mantiene en todo momento el silencio (en palabras) del más frentero de los frenteros. Por tanto a la hora de decir si quiere o no seguir con su puestico cierra la boca y no hay quien le arranque un sí o un no. Silencio respecto al temita sí, acciones del más frentero de los frenteros para que se aprueben por aquí, por allá, todos los cambios necesarios pa seguir con su puestico: todas. Actos que son seguidos por una andanada especulativa de los jinca- periodistas, jinca-analistas, jinca- puebloraso, que dedican horas y hasta días a explicar que ese gesto significa un sí quiero o un no quiero, especulaciones que son acalladas con una orden perentoria del Patrón: que nadie me interprete.

Y como si semejantes argumentos no fueran suficientes pa mantener a más del 50% de la tele audiencia pendiente de Pasión de Buitres, los libretistas introducen una nueva línea dramática que consigue enganchar hasta los que no querían saber de la tal “Pasión”, se trata de un acción que han dado en llamar “falsos positivos”. Ellos, los falsos positivos, pa decirlo escuetamente, se convierten en una amenaza que los buitres se obstinan en engullir para desaparecer por siempre.

En carroña convierten a los jóvenes (en su mayoría desempleados) que a través de engaños cimentados en ofertas de trabajo son llevados a cientos de kilómetros de su residencia y 24 horas después aparecen muertos a tiros y luego, pa que nos quede claro, el ejército de la Jinca los muestra como alzados en armas dados de baja en combate… todo pa descubrir, ahora, que por cada muertico (positivo) los soldados se ganaban una salidita de fin de semana o algo semejante.

Horror de horrores exclaman los telespectadores que no se desprenden de Tele-Jinca pa saber en qué acabará Pasión de Buitres.

Pero por ahora ni esperanza de final porque con el raiting que tiene los del billetito insistirán en alargarla, así que aunque todos sepamos quién es el malo y cuál es su próxima maldad en Pasión de Buitres nadie será capaz de descubrirlo… por lo menos por ahora.


¡Jum y Félix B. Caignet convencido de que era el duro del melodrama…!

3 comentarios:

Fabiola dijo...

MUY BUENO EL ARTÍCULO PASIÓN DE BUITRES ES PARA GOZARLO, SUFRIRLO Y REENVIARLO.

Gustavo dijo...

Ayyyyyy sumercé… Así es la vida y sin embargo tendremos que mejorarla, sin duda.

Piedad dijo...

Sumerced, confieso que el corazon me salta paloalto al leer eso que ocurre en
 Pasión de Buitres